La reserva ovárica representa el número y la calidad de los óvulos que una mujer tiene disponibles en sus ovarios. Con el paso del tiempo, esta reserva disminuye de manera natural, pero en algunas mujeres el descenso ocurre antes de lo esperado. Cuando los niveles de hormona antimülleriana (AMH) o el recuento de folículos antrales son bajos, se habla de baja reserva ovárica, una situación que puede hacer más difícil lograr un embarazo, tanto de forma natural como mediante tratamientos de reproducción asistida.
Aunque el diagnóstico puede generar preocupación, la baja reserva no significa que el embarazo sea imposible. La medicina reproductiva ofrece distintas estrategias para optimizar las posibilidades, siempre adaptadas a cada caso particular.
Qué causa la baja reserva ovárica
La causa principal es la edad. A partir de los 35 años, la cantidad y la calidad de los óvulos comienzan a disminuir de forma significativa. Sin embargo, también puede deberse a otros factores como:
Antecedentes familiares de menopausia precoz.
Cirugías ováricas o tratamientos oncológicos previos.
Enfermedades autoinmunes o genéticas.
Endometriosis.
Exposición prolongada al tabaco o tóxicos ambientales.
En algunos casos, la causa es desconocida, pero el resultado es el mismo: los ovarios tienen menos óvulos disponibles y su respuesta a la estimulación hormonal puede ser menor.
Diagnóstico de la baja reserva ovárica
El diagnóstico se realiza mediante una combinación de pruebas hormonales y ecográficas. Las más utilizadas son:
Hormona antimülleriana (AMH): es el marcador más fiable, ya que refleja la cantidad de folículos en crecimiento. Niveles por debajo de 1 ng/ml suelen indicar baja reserva.
Recuento de folículos antrales (AFC): se realiza por ecografía transvaginal y muestra el número de folículos visibles en los ovarios al inicio del ciclo menstrual.
FSH y estradiol en día 3 del ciclo: niveles altos de FSH pueden sugerir una función ovárica disminuida.
Estas pruebas permiten estimar la capacidad de respuesta a la estimulación ovárica y planificar el tratamiento más adecuado.
Síntomas y señales de alerta
En la mayoría de los casos, la baja reserva ovárica no presenta síntomas evidentes hasta que se intenta concebir. Algunas mujeres pueden notar ciclos más cortos o menstruaciones irregulares, pero lo habitual es que el diagnóstico llegue tras un análisis de fertilidad.
Aun así, es importante no confundir baja reserva con infertilidad. Aunque la cantidad de óvulos sea menor, mientras exista ovulación, el embarazo sigue siendo posible, sobre todo si se interviene a tiempo y con un plan personalizado.
Opciones de tratamiento para lograr el embarazo

La elección del tratamiento depende de la edad, los niveles hormonales y el tiempo que se lleva intentando concebir. Entre las principales opciones se encuentran:
Fecundación in vitro (FIV) con óvulos propios: se utiliza estimulación ovárica ajustada para maximizar la obtención de óvulos. A veces se recurre a protocolos suaves o naturales en mujeres con baja respuesta.
Acumulación de ovocitos: se realizan varios ciclos de estimulación y se vitrifican los óvulos obtenidos para utilizarlos juntos en una única FIV.
FIV con ovodonación: en los casos en los que la calidad ovocitaria es muy baja o los intentos previos no han funcionado, se puede recurrir a óvulos de donante. Esta opción ofrece tasas de éxito más altas, como explicamos en el artículo sobre la ovodonación: cómo funciona la donación de óvulos en España.
Adopción de embriones: una alternativa en la que se transfieren embriones donados por otras parejas que han completado su tratamiento.
Cada técnica tiene sus ventajas, y la elección depende del diagnóstico y las preferencias personales.
Factores que mejoran las posibilidades de éxito
Aunque la reserva ovárica no puede aumentarse, hay medidas que pueden ayudar a optimizar la calidad ovocitaria y las condiciones del organismo antes de un tratamiento.
Entre los factores más importantes se encuentran:
Mantener una dieta equilibrada rica en antioxidantes (frutas, verduras, frutos secos).
Evitar el tabaco, el alcohol y el exceso de cafeína.
Practicar ejercicio moderado de forma regular.
Dormir lo suficiente y controlar el estrés.
Realizar un control médico integral para ajustar la suplementación y la medicación.
Entre los suplementos que suelen recomendar los especialistas se encuentra el ácido fólico, fundamental para preparar el organismo antes de la concepción. Esta vitamina del grupo B participa en la división celular y en la formación del tubo neural del embrión, además de contribuir a un entorno uterino más favorable. En mujeres con baja reserva ovárica, su aporte resulta especialmente importante, ya que ayuda a mantener una buena base nutricional y a mejorar las condiciones previas a un tratamiento de fecundación in vitro o inseminación:
Complemento alimenticio en formato de cien comprimidos que aporta ácido fólico, una vitamina esencial especialmente recomendada durante el embarazo. Contribuye al desarrollo del tejido materno, la formación normal de células sanguíneas y la reducción de la fatiga, además de participar en el metabolismo de la homocisteína. Su fórmula está libre de azúcares, gluten, almidón, levadura, derivados lácteos, conservantes, colorantes y edulcorantes, siendo apta para personas con dietas vegetarianas, veganas, kosher y halal.
En algunos casos, los especialistas pueden sugerir técnicas complementarias a la FIV: embrión glue, hatching asistido y más porque acostumbran a marcar la diferencia en casos de baja respuesta ovárica.
Baja reserva ovárica y edad: el factor determinante
La edad es uno de los elementos más importantes al valorar la baja reserva. Una mujer joven con pocos óvulos aún puede tener una buena calidad ovocitaria, mientras que una mujer mayor, aunque tenga una reserva aceptable, puede tener óvulos de peor calidad.
Por eso, en mujeres menores de 38 años con baja reserva, la FIV con óvulos propios sigue siendo viable, sobre todo si se realiza de forma temprana. En cambio, a partir de los 40 años, las posibilidades con óvulos propios descienden significativamente y la ovodonación suele ofrecer mejores resultados.
El diagnóstico precoz permite actuar a tiempo y elegir la mejor estrategia. Por eso, se recomienda realizar estudios de fertilidad incluso antes de tener síntomas, especialmente si hay antecedentes familiares de menopausia precoz o si se planea retrasar la maternidad.
Aspectos emocionales y acompañamiento
Recibir un diagnóstico de baja reserva ovárica puede generar ansiedad o tristeza. Muchas mujeres sienten que el tiempo corre en su contra, lo que aumenta la presión emocional. En estos casos, contar con apoyo psicológico especializado puede ser de gran ayuda para sobrellevar la incertidumbre y mantener una actitud positiva.
Durante los tratamientos, es importante cuidar tanto la salud física como la mental. Practicar técnicas de relajación, compartir el proceso con la pareja o buscar grupos de apoyo puede aliviar la carga emocional y mejorar la experiencia global del tratamiento.
:
Staff
Los contenidos firmados por el Staff están redactados por nuestro equipo editorial con la colaboración de especialistas en fertilidad, ginecología y salud reproductiva. Nuestro objetivo es ofrecerte información clara, actualizada y comprensible sobre tratamientos, opciones disponibles y consejos útiles para acompañarte en cada etapa del proceso. Si estás buscando una clínica de fertilidad o quieres entender mejor las posibilidades que existen hoy en día, este blog es un buen punto de partida.