La fecundación in vitro (FIV) es una de las técnicas de reproducción asistida más utilizadas en España y también una de las más eficaces. Sin embargo, no siempre se logra el embarazo en el primer intento. Es normal que surjan dudas sobre cuántos ciclos deberían intentarse antes de plantear un cambio de estrategia o valorar alternativas como la ovodonación o la adopción de embriones.
La realidad es que no existe un número exacto válido para todas las personas. Cada tratamiento es único y depende de múltiples factores, como la edad, la calidad ovocitaria y espermática, el diagnóstico previo o incluso la respuesta emocional al proceso. Aun así, conocer las recomendaciones generales puede ayudar a tomar decisiones más informadas y realistas.
Tasas de éxito y factores que influyen
Según los datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la tasa media de embarazo por ciclo de FIV con óvulos propios ronda el 40 % en mujeres menores de 35 años, y disminuye progresivamente con la edad. A partir de los 40 años, la probabilidad desciende hasta situarse por debajo del 15 %. Estos porcentajes son aproximados, ya que varían en función del laboratorio, del protocolo empleado y del historial de cada paciente.
La probabilidad acumulada de embarazo aumenta con el número de ciclos. Esto significa que muchas parejas o mujeres logran el éxito tras varios intentos, especialmente si se mantienen buenas condiciones médicas y emocionales. Sin embargo, también hay un punto en el que seguir repitiendo ciclos puede no ser la mejor opción.
Entre los factores que influyen en los resultados destacan:
Edad femenina y reserva ovárica.
Calidad del semen.
Diagnóstico previo de infertilidad.
Número y calidad de embriones obtenidos.
Estado del útero y del endometrio.
Evaluar todos estos elementos permite ajustar las expectativas y decidir de forma más personalizada.
Cuántos intentos de FIV suelen recomendar los especialistas
La mayoría de los especialistas en reproducción asistida coincide en que tres ciclos completos de FIV es un número razonable antes de replantear el tratamiento. Se considera que tras tres intentos bien realizados, si no se ha conseguido el embarazo, es poco probable que un cuarto ciclo con las mismas condiciones ofrezca resultados muy diferentes.
No obstante, esta recomendación es flexible. En mujeres jóvenes, con buena reserva ovárica y embriones de calidad, puede tener sentido realizar más de tres intentos, especialmente si en los ciclos anteriores hubo implantación o embarazo bioquímico. En cambio, en mujeres mayores de 40 años o con baja respuesta ovárica, los especialistas pueden sugerir un cambio de estrategia antes.
El análisis detallado de cada ciclo permite detectar posibles causas de fallo y ajustar el protocolo. En algunos casos, introducir técnicas complementarias a la FIV: embrión glue, hatching asistido y más, puede mejorar las probabilidades de éxito antes de cambiar de tratamiento.
Qué significa un “intento” de FIV

A veces surgen dudas sobre qué se considera exactamente un intento de FIV. En términos médicos, se entiende como un ciclo completo que incluye estimulación ovárica, punción, fecundación y transferencia de embriones (ya sean frescos o congelados).
Si se obtienen varios embriones y se realizan transferencias en diferentes momentos, todas ellas se consideran parte del mismo ciclo. Por eso, una paciente puede haber hecho “un intento” de FIV, pero haber tenido dos o tres transferencias derivadas de ese mismo proceso.
Este matiz es importante para no generar falsas expectativas ni frustraciones. Cada intento ofrece una nueva oportunidad, pero también aporta información valiosa que permite al equipo ajustar la estrategia y aprender de la respuesta del cuerpo.
Cuándo conviene cambiar de tratamiento
Decidir cuándo dejar de repetir ciclos de FIV es un paso complejo que debe tomarse junto al equipo médico, combinando los datos clínicos con la situación emocional de la persona o la pareja. Algunos indicios pueden orientar esa decisión:
No se obtienen óvulos suficientes o de buena calidad a pesar de variar la medicación.
Los embriones no llegan a desarrollarse hasta blastocisto en varios ciclos consecutivos.
No se logra implantación después de transferencias con embriones de buena calidad.
Existen problemas uterinos o endometriales que no mejoran con tratamiento.
El impacto emocional o económico empieza a ser difícil de sostener.
En estos casos, el médico puede proponer un cambio de enfoque: optar por óvulos de donante, valorar la adopción de embriones o, en algunos casos, plantear una pausa temporal para cuidar el bienestar físico y emocional.
En el artículo sobre cómo prepararte físicamente para un tratamiento de fertilidad encontrarás pautas que pueden ayudarte si decides hacer un descanso entre ciclos o prepararte mejor para un nuevo intento.
Factores emocionales y tiempo de recuperación
Cada intento de FIV implica una carga emocional considerable. La espera, los resultados inciertos y las expectativas pueden generar ansiedad o frustración. Por eso, muchos especialistas recomiendan dejar pasar uno o dos ciclos menstruales entre intentos, para dar tiempo al cuerpo y a la mente a recuperarse.
Durante este periodo, cuidar la alimentación, descansar adecuadamente y mantener hábitos saludables puede marcar la diferencia. También puede ser un buen momento para realizar pruebas adicionales o ajustar tratamientos complementarios que optimicen las condiciones del siguiente intento.
Entre estos cuidados, los especialistas suelen insistir en la importancia de comenzar la suplementación con ácido fólico incluso antes de reiniciar el tratamiento. Este nutriente esencial favorece la correcta división celular y ayuda a prevenir alteraciones en el desarrollo embrionario. Tomarlo de manera continuada durante la fase previa puede mejorar las condiciones del organismo y preparar el cuerpo para un nuevo ciclo de fecundación in vitro:
Complemento alimenticio en formato de cien comprimidos que aporta ácido fólico, una vitamina esencial especialmente recomendada durante el embarazo. Contribuye al desarrollo del tejido materno, la formación normal de células sanguíneas y la reducción de la fatiga, además de participar en el metabolismo de la homocisteína. Su fórmula está libre de azúcares, gluten, almidón, levadura, derivados lácteos, conservantes, colorantes y edulcorantes, siendo apta para personas con dietas vegetarianas, veganas, kosher y halal.
Contar con apoyo psicológico especializado puede ayudar a gestionar mejor el proceso. Hablar abiertamente con el equipo médico sobre los miedos o las dudas es fundamental para mantener la confianza y tomar decisiones conscientes.
Perspectiva a largo plazo
La FIV ha permitido a millones de personas cumplir su deseo de formar una familia, y cada año las tasas de éxito mejoran gracias a los avances tecnológicos. Sin embargo, también es importante reconocer los límites biológicos y emocionales del proceso.
Si tras varios ciclos no se logra el embarazo, cambiar de tratamiento no significa rendirse, sino buscar el camino más adecuado para conseguir el mismo objetivo. Muchas personas logran su sueño recurriendo a la ovodonación o a la adopción de embriones, opciones con tasas de éxito más altas cuando los óvulos propios ya no responden de manera óptima.
El seguimiento médico personalizado, la adaptación de las estrategias y la atención emocional son claves para mantener la esperanza sin caer en la sobreexigencia. La decisión final debe estar basada en información, acompañamiento y bienestar.
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Staff
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