La relación entre fertilidad y ejercicio físico es más estrecha de lo que parece. Mantenerse activo tiene múltiples beneficios: ayuda a controlar el peso, mejora la circulación, reduce el estrés y equilibra las hormonas. Sin embargo, tanto la falta de movimiento como el exceso pueden influir negativamente en la capacidad reproductiva.
Encontrar el punto medio es la clave. Practicar deporte de forma regular y moderada favorece el bienestar general y puede aumentar las probabilidades de embarazo, tanto natural como mediante tratamientos de reproducción asistida. Pero cuando el ejercicio se convierte en una actividad excesiva o mal planificada, puede tener el efecto contrario.
Comprender cómo afecta la actividad física al sistema reproductor permite adoptar hábitos más saludables antes y durante la búsqueda del embarazo.
Cómo influye el ejercicio en la fertilidad femenina
En las mujeres, el ejercicio moderado ayuda a regular los ciclos menstruales, mejora la sensibilidad a la insulina y favorece el equilibrio hormonal. Estos tres factores son esenciales para mantener una ovulación regular y una función reproductiva óptima.
No obstante, cuando la actividad física es demasiado intensa o prolongada, el organismo puede interpretar ese esfuerzo como una situación de estrés, reduciendo la producción de estrógenos y alterando la ovulación. Es lo que se conoce como amenorrea hipotalámica, un trastorno frecuente en deportistas de alto rendimiento o en mujeres con porcentajes de grasa corporal muy bajos.
Los beneficios del ejercicio moderado sobre la fertilidad femenina incluyen:
Mejora de la función ovárica y de la calidad ovocitaria.
Reducción de los niveles de estrés y ansiedad.
Regulación del peso y del metabolismo.
Estimulación del flujo sanguíneo hacia los órganos reproductores.
Si el objetivo es preparar el cuerpo para un embarazo o un tratamiento de fertilidad, lo más recomendable es combinar ejercicios cardiovasculares suaves —como caminar, nadar o montar en bicicleta— con rutinas de fuerza ligera y estiramientos.
Ejercicio y fertilidad masculina
En los hombres, el ejercicio regular también puede mejorar la calidad seminal y la producción de testosterona. La práctica moderada ayuda a mantener un peso saludable y a evitar el sobrepeso, un factor que afecta negativamente a la fertilidad.
Sin embargo, el exceso de entrenamiento, especialmente el de resistencia extrema como el ciclismo prolongado o el running intensivo, puede elevar la temperatura escrotal y alterar la espermatogénesis. Lo ideal es mantener un equilibrio, priorizando la constancia frente a la intensidad.
También influyen los hábitos asociados al deporte. El consumo de suplementos sin control médico o el uso de esteroides anabolizantes pueden reducir de forma drástica la producción de esperma. En estos casos, siempre se recomienda consultar con un especialista en reproducción o un endocrinólogo para evaluar el impacto hormonal y recuperar la función testicular normal.
Peso corporal, deporte y fertilidad

El ejercicio influye directamente en el peso, y el peso es un factor determinante para la fertilidad. Tanto el sobrepeso como el bajo peso pueden alterar las hormonas reproductivas y dificultar la concepción. Mantener un índice de masa corporal (IMC) equilibrado mejora las probabilidades de embarazo y la respuesta a los tratamientos de reproducción asistida.
El exceso de grasa corporal, por ejemplo, puede provocar resistencia a la insulina y aumentar los niveles de estrógenos, lo que interfiere con la ovulación. Por otro lado, un porcentaje de grasa demasiado bajo puede inhibirla. En el artículo sobre cómo afecta la obesidad a la fertilidad y qué hacer para mejorar explicamos en detalle cómo el exceso de peso repercute en la función reproductiva y qué estrategias ayudan a mejorarla.
En los hombres, el sobrepeso se asocia a menor concentración espermática y a alteraciones hormonales, mientras que el bajo peso puede reducir la producción de testosterona. Por eso, equilibrar el peso corporal mediante ejercicio moderado y alimentación adecuada es uno de los primeros pasos para optimizar la fertilidad.
Qué tipo de ejercicio es más recomendable
No existe una única rutina ideal, pero sí pautas generales que ayudan a encontrar el equilibrio. La combinación entre movimiento, descanso y alimentación equilibrada es la base de una buena salud reproductiva.
Algunos ejemplos de actividades beneficiosas son:
Caminar o realizar senderismo suave.
Natación o aquagym.
Yoga o pilates, por su efecto regulador sobre el sistema nervioso.
Ejercicios de fuerza ligera o con peso corporal.
Estas actividades estimulan la circulación, reducen la inflamación y favorecen el equilibrio hormonal. Además, ayudan a controlar el estrés, uno de los factores que más interfiere en los tratamientos de fertilidad.
La intensidad ideal es aquella que permite mantener una conversación durante el ejercicio sin sensación de ahogo. Si el entrenamiento impide recuperarse o genera cansancio extremo, es señal de que se debe reducir el nivel de esfuerzo.
Deporte y tratamientos de fertilidad
Durante los tratamientos de reproducción asistida, el ejercicio debe adaptarse a cada fase. Durante la estimulación ovárica, por ejemplo, se aconseja evitar actividades que puedan provocar torsión de los ovarios, como saltos, carrera intensa o ejercicios abdominales.
Tras la punción ovárica o la transferencia de embriones, se recomienda reposo relativo y retomar la actividad física solo cuando el médico lo indique. Las clínicas suelen ofrecer pautas personalizadas para que cada paciente mantenga un equilibrio entre movimiento y descanso.
Además del equilibrio físico, los especialistas suelen insistir en mantener una nutrición adecuada y en comenzar la suplementación con ácido fólico antes de iniciar el tratamiento o la búsqueda activa del embarazo. Este micronutriente es esencial para la correcta división celular y el desarrollo embrionario temprano, y su aporte previo contribuye a preparar el cuerpo de forma óptima para la concepción. Incorporarlo con antelación, junto con un estilo de vida activo pero equilibrado, puede marcar una diferencia positiva en los resultados:
Complemento alimenticio en formato de cien comprimidos que aporta ácido fólico, una vitamina esencial especialmente recomendada durante el embarazo. Contribuye al desarrollo del tejido materno, la formación normal de células sanguíneas y la reducción de la fatiga, además de participar en el metabolismo de la homocisteína. Su fórmula está libre de azúcares, gluten, almidón, levadura, derivados lácteos, conservantes, colorantes y edulcorantes, siendo apta para personas con dietas vegetarianas, veganas, kosher y halal.
Si investigas sobre cómo prepararte físicamente para un tratamiento de fertilidad, averiguarás pautas prácticas sobre alimentación, ejercicio y hábitos saludables en la etapa preconcepcional.
Cuidar el cuerpo sin obsesionarse
El ejercicio debe ser una herramienta de bienestar, no una fuente de presión. Muchas personas que están intentando concebir sienten la necesidad de “hacer todo perfecto”, lo que a veces genera más estrés que beneficio. Lo más importante es escuchar el cuerpo y mantener un ritmo sostenible.
Dedicar tiempo a actividades placenteras, descansar lo suficiente y mantener una alimentación variada son pilares igual de importantes que el deporte. Pequeños gestos constantes —como caminar a diario o practicar estiramientos suaves— pueden marcar una gran diferencia a largo plazo.
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Staff
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