Preparar el cuerpo antes de iniciar un tratamiento de fertilidad es una parte fundamental del proceso, aunque a menudo pasa desapercibida. No se trata solo de seguir las indicaciones médicas una vez empieza el tratamiento, sino de cuidar la salud en los meses previos para que el organismo esté en las mejores condiciones posibles.
Esta preparación física influye en la calidad de los óvulos y del esperma, en la respuesta a la medicación y en el equilibrio hormonal. También ayuda a reducir el estrés y a mejorar la sensación general de bienestar, algo que repercute directamente en la vivencia emocional del tratamiento.
Cada persona tiene un punto de partida diferente, por lo que no existen fórmulas exactas. Sin embargo, hay pautas generales que la mayoría de especialistas recomiendan seguir antes de comenzar un ciclo de reproducción asistida.
Alimentación equilibrada y suplementación adecuada
La nutrición es uno de los pilares más importantes para la fertilidad. Una dieta equilibrada ayuda a regular el metabolismo, mantener el peso y asegurar el aporte de vitaminas y minerales esenciales para la función reproductiva.
Conviene priorizar alimentos frescos, frutas, verduras y proteínas magras, reduciendo el consumo de ultraprocesados, azúcares añadidos y grasas saturadas. Los ácidos grasos omega 3, presentes en el pescado azul o las semillas de chía, contribuyen al buen funcionamiento hormonal y al desarrollo embrionario temprano.
Entre los suplementos más recomendados se encuentra el ácido fólico, fundamental antes de cualquier tratamiento de fertilidad. Esta vitamina del grupo B participa en la correcta formación del tubo neural del futuro bebé y se aconseja comenzar a tomarla al menos un mes antes de intentar el embarazo. Su consumo, tanto en tratamientos con óvulos propios como con donación, ayuda a crear un entorno más saludable para la implantación:
Complemento alimenticio en formato de cien comprimidos que aporta ácido fólico, una vitamina esencial especialmente recomendada durante el embarazo. Contribuye al desarrollo del tejido materno, la formación normal de células sanguíneas y la reducción de la fatiga, además de participar en el metabolismo de la homocisteína. Su fórmula está libre de azúcares, gluten, almidón, levadura, derivados lácteos, conservantes, colorantes y edulcorantes, siendo apta para personas con dietas vegetarianas, veganas, kosher y halal.
También puede ser beneficioso el aporte de vitamina D, hierro y antioxidantes, especialmente en mujeres con baja reserva ovárica o dietas vegetarianas, aunque siempre bajo supervisión médica para ajustar las dosis adecuadas.
Mantener un peso saludable
El peso corporal tiene una influencia directa en la fertilidad. Tanto el exceso como el déficit de grasa corporal pueden alterar la ovulación y la calidad de los óvulos. En los hombres, el sobrepeso puede afectar la concentración y movilidad de los espermatozoides.
Antes de iniciar el tratamiento, los especialistas suelen recomendar alcanzar un índice de masa corporal (IMC) dentro del rango saludable, ya que esto mejora la respuesta a la estimulación ovárica y aumenta las probabilidades de embarazo.
Para conseguirlo, lo ideal es combinar una alimentación equilibrada con actividad física regular y descanso suficiente. Los cambios bruscos o las dietas restrictivas no son aconsejables, ya que pueden generar estrés metabólico y afectar al equilibrio hormonal.
Ejercicio físico: movimiento con medida

La actividad física moderada es una aliada clave durante la preparación para un tratamiento de fertilidad. El ejercicio mejora la circulación, ayuda a controlar el peso y contribuye a liberar tensiones. Sin embargo, es importante mantener un equilibrio: tanto el sedentarismo como el exceso de entrenamiento pueden ser perjudiciales.
Se recomiendan actividades aeróbicas suaves, como caminar, nadar o practicar yoga, junto con ejercicios de fuerza ligera para fortalecer la musculatura. El objetivo no es alcanzar un rendimiento deportivo, sino promover un estado físico estable y un nivel de energía equilibrado.
También conviene evitar deportes de alto impacto o rutinas intensas que puedan alterar el ciclo menstrual o la calidad seminal. Lo más adecuado es diseñar un plan individualizado con la ayuda de un profesional de la salud o un entrenador especializado en fertilidad.
Descanso y gestión del estrés
El descanso tiene un papel más importante del que se suele reconocer. Dormir entre siete y ocho horas diarias favorece la regulación hormonal y mejora la respuesta inmunológica. La falta de sueño, por el contrario, puede aumentar el cortisol, una hormona que interfiere en los procesos reproductivos.
Junto al descanso físico, es esencial cuidar la gestión del estrés. La incertidumbre que acompaña a los tratamientos puede generar ansiedad o tensión emocional, lo que repercute en el cuerpo. Técnicas como la respiración consciente, la meditación o el yoga pueden ser útiles para mejorar el bienestar mental.
Algunas clínicas ofrecen apoyo psicológico o talleres específicos de relajación antes y durante el tratamiento. En nuestro artículo sobre cómo elegir una clínica de fertilidad en España explicamos por qué este acompañamiento emocional es tan valioso y cómo puede influir positivamente en la experiencia general.
Revisión médica y estilo de vida
Antes de empezar un tratamiento de fertilidad, conviene realizar una revisión médica completa. En las mujeres, se evalúan los niveles hormonales, la reserva ovárica y la salud del útero y las trompas. En los hombres, se revisa la calidad del semen mediante un seminograma.
También es un buen momento para actualizar vacunas, revisar la presión arterial y comentar con el especialista cualquier medicación habitual. Algunos fármacos o hábitos, como el consumo de tabaco o alcohol, pueden interferir con el tratamiento y deben ajustarse con antelación.
Dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol no solo mejora la salud general, sino que también influye directamente en la calidad de los gametos. Estos cambios no tienen que ser drásticos, pero sí sostenidos, ya que el organismo necesita tiempo para equilibrarse antes de iniciar la estimulación hormonal o la fecundación in vitro.
Si te interesa conocer los avances tecnológicos en reproducción asistida: lo último disponible en España, estás de enhorabuena, ya que en nuestro artículo explicamos las innovaciones más recientes aplicadas en las clínicas españolas.
Cuidados durante el tratamiento
Una vez que el tratamiento ha comenzado, mantener las rutinas saludables es tan importante como en la fase previa. Continuar con una dieta equilibrada, un descanso adecuado y actividad física suave contribuye a mantener el equilibrio hormonal.
En esta etapa, el cuerpo puede experimentar cambios debido a la medicación, por lo que conviene escuchar las señales y respetar los tiempos de descanso. Los paseos al aire libre, la lectura o las actividades relajantes ayudan a sobrellevar las esperas con más calma y bienestar.
Además, mantener una buena comunicación con el equipo médico y expresar cualquier síntoma o preocupación facilita un seguimiento más personalizado y seguro.
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Staff
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